Dentro del proceso de obtención de la nube de puntos existe una herramienta protagonista, el escáner 3D. El funcionamiento se basa en la emisión de un haz de luz láser, el cual incide sobre un elemento y rebota volviendo al escáner, calculando este la distancia al punto. El escáner posee un espejo el cual gira sobre un eje rotacional sobre el que se emite la luz láser, el cual proporciona ese haz de luz.

A grandes rasgos, se pueden clasificar los escáneres usados en edificación en dos grupos: estacionarios y móviles. Se va a detallar ventajas y desventajas de ambos.

Estacionarios: son los primeros escáneres que se usaron para el levantamiento de nube de puntos. Estos equipos presentan una gran precisión, siendo su desviación milimétrica. El funcionamiento es igual que las estaciones totales utilizadas en topografía. Se estaciona el escáner y se realiza el barrido. Mediante unas esferas colocadas estratégicamente se puede establecer la relación entre un estacionamiento y otro.

El escáner no sólo realiza el levantamiento de puntos, además algunos de ellos poseen una cámara la cual genera una vista panorámica de 360 grados, el cual sirve de apoyo a la comprensión de la nube. La nube además ofrece la posibilidad de que sus puntos tengan color.

Móviles: estos escáneres han aparecido recientemente, debido a la problemática que suponía realizar levantamientos en zonas poco accesibles o con firmes muy inestables. De tamaño mucho más reducido, su tecnología permite no tener que estacionar y poder desplazarse a lo largo del todo recorrido a escanear.

El procedimiento se realiza en recorrido cerrado. Para crear un vínculo entre recorrido y recorrido, es necesario que todos empiezan en el mismo punto, o bien que uno empiece donde acabó el anterior. En comparativa con los estacionarios, estos escáneres poseen menos precisión (de unos 2 cm), pero el ámbito de uso es mucho mayor que el que puede ofrecer el escáner estacionario.

Escaneo 3D: una nube de información

El realizar un escaneo en 3D de un edificio, en sí ya ofrece una cantidad de información con la que se puede trabajar. Con una nube de puntos se puede realizar un estudio de planeidad de elementos, como suelos o paredes, poder tener un levantamiento exacto de lo que existe y poder medir, o realizar el procedimiento de ingeniería inversa o paso del tiempo.

En estos últimos procesos, el levantamiento de la nube de puntos ofrece la posibilidad de ver cómo ha evolucionado el elemento de estudio a agentes externos como el tiempo o cargas externas, para conocer el nivel de degradación. En el sector de conservación patrimonial este uso es muy completo, ya que el escaneado de los elementos no sólo puede desarrollar y documentar dichos elementos, ademas puede realizar un estudio de cómo el paso del tiempo y la climatología les ha afectado.

Por otro lado, en ingeniería industrial, el uso de esta tecnología ayuda a la creación de documentación para el desarrollo y producción de piezas y equipos que no poseen dicha documentación.

Toda esta información puede ser consultada por cualquier usuario, ya que hoy en día existen muchas plataformas web que ofrecen la posibilidad de gestionar la nube de puntos a través del navegador, sin la necesidad de instalarse programas específicos. Estas plataformas permiten además consultar información añadida posteriormente a la nube como localización o etiquetas.